El Monasterio de la Theosis (de monjas ortodoxas) fue fundado en el año 2005, y tiene su sede al norte de Quito la capital del Ecuador. Eclesiásticamente depende de la Archidiócesis Ortodoxa Ecuador, Centro y Sudamerica, bajo el omoforion del Arzobispo Chrysóstomos. Es de lengua española, que usa incluso en las celebraciones litúrgicas cuyas melodías son adaptación de la música eclesiástica griega (saltérica) al español y de versiones de la musica eclesiástica Slava. Las monjas aprenden la teología ortodoxa y viven una vida ideoritmica.

Una monja es una mujer que ante la llamada de Cristo Jesús ha renunciado a la vida secular (entre otras cosas a fundar un hogar y aprovechar de una carrera profesional para la busqueda de los placeres mundanos) para adentrarse en las Vías del "Reino de Dios". En el Monasterio de la Theosis se tienen como ejemplo de vida las dos nuevas santas monjas ortodoxas recientes: Santa Maria skobstov y Santa Elizabeth de Rusia.

Con esta finalidad, el Monasterio femenino se dedica sobre todo a la plegaria, a la meditación, al ayuno, y se ejercita a mantener en todas la circunstancias el recuerdo de Dios. Su tiempo se reparte principalmente entre la celebración de los servicios religiosos, el estudio de las ciencias sagradas (Biblia, Padres de la Iglesia, teología), la pintura de Sagrados Iconos, elaboración de vestimentas sagradas y el trabajo necesario para su subsistencia. Después de su consagración, la monja no posee nada propio.

Renuncia también voluntariamente a la libre disposición de su
persona, obedeciendo a una abadesa, la higúmena o superiora del monasterio. La llamada a la vida monástica es percibida de maneras muy diversas según las personas.
En unos, esta llamada es consecuencia de una toma de conciencia del carácter trágico de la condición humana y de la vanidad del mundo. En otros, la llamada se inscribe más bien en una experiencia de asombro ante la grandeza y la bondad de Dios.
La vida monástica no está en todo caso reservada a temperamentos especiales (gente rara -o enferma- que rechaza el mundo como perverso en si mismo) o a simples "buenos cristianos", sino que esta abierta a toda mujer sana de alma y mente que encuentre su plenificación en el Servir a Dios. No obstante, puesto que es una consagración total a Dios, se traduce en un desasimiento radical de sí mismo en Cristo , y exige, además de la fe, cualidades, de las cuales las primeras son la generosidad y la fidelidad.
Las mejores motivaciones son puras y simples, se impone un discernimiento previo antes de tomar la grave decisión de comprometerse a seguir este "regio camino". Este discernimiento lo lleva a cabo la persona en si misma, la comunidad donde desea vivir, y en último término, la abadesa del monasterio junto con el Arzobispo, y esto después de un período de prueba más o menos largo del candidato.

