IGLESIA ORTODOXA DEL ECUADOR. inc.
UKRAINIAN ORTHODOX CHURCH IN AMERICA -- Archdiocese of Ecuador, Central & South America

MONASTERIO DE LA ANASTASIS


Status del Monasterio de la Anástasis

El Monasterio de la Anástasis es una comunidad de vida contemplativa y activa ortodoxa, que desarrolla sus actividades y su vida siguiendo las normas que por siglos han ido enriqueciendo a las iglesias cristianas ortodoxas y buscando su unidad en la verdad. Es un Monasterio Stavrophigial, es decir que depende directamente de un Arzobispo permitiéndonos no limitarnos a una jurisdicción territorial determinada por lo que permite aceptar miembros de cualquier lugar del mundo y trabajar apostólicamente en cualquier lugar. Además esto permite que el Monasterio pueda igualmente tener acceso a un trabajo apostólico directo a nombre de una jurisdicción.

Formalmente la comunidad reconoce como su fundador y padre espiritual a quien desde sus inicios lo estableció en Ecuador el Arzobispo Chrysostomos desde mayo del 2003.


Nuevos Miembros

Cuando una persona pide ser miembro de nuestra comunidad dejamos al hegumen que decida aceptar su entrada. Sin embargo, el desarrollo de la vida interna (fraternal), de la vida ascética (espiritual) y de la vida activa (pastoral), nos permitirá definir con el tiempo y la ayuda de los otros hermanos, para el proceso de aceptación a los diferentes grados de consagración.


Una Palabra sobre la Tradición Monástica

Tenemos que recordar que el deseo original de este Monasterio de la Anástasis es vivir lo mas acorde posible a las tradiciones vividas desde los primeros cristianos y el Evangelio.

Esto quiere decir que nuestra inspiración nos hace seguir varios principios que hoy en día se conservan principalmente en las iglesias de oriente. Por ello las reglas que queremos vivir son tomadas e inspiradas de santos muy antiguos, considerados “Padres de la Vida Comunitaria”.

La palabra "Typicon" es una palabra griega que en nuestro lenguaje vulgar significaría “regla”. Pero la typica monástica en las iglesias occidentales (romana) muchas veces no es asumida con la importancia que se le da en las iglesias de oriente.

En las iglesias occidentales experimentaron a lo largo de los siglos una cantidad de particularidades realizadas por cada fundador, lo que transformó muchas veces en una variedad de reglas y de maneras de vivir creando diferencias a veces abismales entre un instituto y otro, razon por al cual hoy en dia existen muchísimas formas de vida monastica en la Iglesia Romana.

En las Iglesias de oriente el "typicon" es el único camino que expresa cómo un grupo de hombres o mujeres quieren llevar a cabo el ideal del Evangelio, pero no se elabora una regla para cada grupo u organización, solo se permite a un Padre Espiritual el interpretarla. San Basilio el Grande, organizo una regla larga y otra corta que resumía la tradición de siglos de vida de los monjes, esa se sigue usando hoy en dia, evidentemente siendo interpretada y adaptada a nuestros dias.

En Occidente, la vida religiosa se define por la vocación o llamado particular de la persona a tal o cual instituto, el cual es gobernado por una regla aprobada, que expresa las ideas de cada fundador, eso hace que entre cada vida religiosa existan tantas variedades como fundadores existen en occidente.

Por el contrario en Oriente, el monje crece espiritualmente según la regla base pero depende esencialmente de su padre espiritual. Esta relación se expresa por medio de la liturgia, de los consejos y del compartir con otros hermanos y hermanas en medio de la iglesia. Se podria afirmar que la vida Monastica en un Monasterio depende de la vivencia espiritual de la Regla original del Padre Espiritual de ese centro espiritual.

Por ello el typicon ayuda a vivir pero no es una norma inamovible y rígida sino una guía que permite siempre el soplo del Espíritu Santo, recordando así el Espíritu de Cristo que dice: “La letra mata pero el Espíritu da Vida.” Jn. 20:22.

Encontrar en cada ser individual, las situaciones que lo afectan como ser humano, la guía espiritual del padre que ayuda a que esa persona se abra al espíritu de vida comunitaria, no puede expresarse a través de reglas o regulaciones, sino a una vivencia personal, unica e irrepetible.

Por todo lo anterior, la relación de la persona, en este caso particular con el Monasterio de la Anástasis, será totalmente humana encaminada hacia lo Divino tomados de la mano con Cristo, quien sopla sobre cada generación de sucesores de los Apóstoles (Obispos) su Espíritu. Al final Dios llevara a cumplir a la perfección el ideal que El mismo ha inspirado en nosotros, olvidando muchas veces nuestras fallas y errores cometidos en el camino.


Pasos para una Vida Comunitaria

Hay cinco pasos básicos en el camino a una vida consagrada:

Cuestionamiento personal

Contacto con la Monasterio a través de una serie de visitas y correspondencia personal

Hacer una solicitud formal adjuntando documentos necesarios.

Postulantado (normalmente 6 meses)

Noviciado ( de 1 a 3 años)

Si todo ha ido bien, el novicio puede aplicar para ser su consagración definitiva. Por centurias se ha desarrollado a través de tres estados de perfección de vida monástica:

Monje(a) Rasoforo(a)

Monje(a) de pequeño schema (Stavroforo)

Monje(a) del gran schema

Los tres grados tienen como consecuencia las mismas reglas canónicas y morales de la tradición de la Iglesia.


Cualidades para ser admitido

Cualquier persona creyente puede ser admitida como postulante. Al ser una comunidad conciente de la necesidad de la Unidad de la Iglesia, aceptamos miembros de cualquier Iglesia de Cristo, siempre que estos, una vez crismados y aceptados por la Iglesia Ortodoxa estén dispuestos a vivir un sistema fraterno tal como lo proponemos en el Monasterio de la Anástasis.

No hay ninguna cualidad académica, o de estudios para consagrarse en nuestra comunidad. Ni existe discriminación a causa de la edad.

Si usted siendo cristiano desea abrazar una vida de cumplimiento de los mandatos de Cristo, así como vivir mas intensamente por los consejos de pobreza, castidad, obediencia y estabilidad, si usted quiere abrazar un espíritu de penitencia buscando crecer en el agradar a Cristo, renunciando a si mismo y transformándose en loco de amor por Dios: Le damos la bienvenida a nuestro camino de seguimiento a Dios.

Paso primero: Cuestionamiento personal

Entrar en una vida consagrada es igual que tomar la decisión del matrimonio. Tanto la persona como la comunidad se tomará un tiempo para conocerse uno al otro. Para conocerse es que se elaboro este documento.

Algunas veces la gente piensa que la vida consagrada esta hecha para gente desilusionada del mundo o que buscan cosas fuera de lo común de la existencia. Nuestro ánimo no es jamás escapar de la actividad o del mundo sino trabajar intensamente en medio de el para transformarlo.

Algunos creen que una persona entregada a Dios debe ser como un ángel encarnado, y al contrario toda la vida humana, cuerpo, cerebro, emociones, alegrías, tristezas y cansancio forman parte de la totalidad del ser consagrado. La correcta definición de persona consagrada sería un ser que ha disciplinado su parte humana junto con su ser espiritual según las inspiraciones de la gracia de Dios.

La vida espiritual de oriente esta enraizada firmemente en las cosas normales del día, alimentadas con una oración frecuente (de manera particular litúrgica), unas dosis de silencio, observar las fiestas y ayunos aconsejados por la iglesia, trabajo, descanso y vida comunitaria.

Si usted prefiere un alimento espiritual más exótico y complicado puede ya desde ahora detener su lectura y no continuar con nosotros.

Una de las mejores maneras de probar si esta llamado a vivir en la Monasterio de la Anástasis es preguntarse y responderse sinceramente: ¿Es de esta manera que quiero pasar cada día por el resto de mi vida?.

El Monasterio no es un lugar para escapar de las presiones de la vida o de las realidades de la existencia mundana. Aquí nosotros fortalecemos nuestro caminar animándonos los unos a los otros bajo la obediencia del Hegumen, trabajamos por el pan diario y para vivir equilibradamente juntos. Tenemos un pedazo de tierra que mantener junto con construcciones y plantas, alguna vez podríamos recibir alguna ayuda de parte de la Iglesia o benefactores, retiro o peregrinaciones, o quizás atendiendo algún visitante, pero todo eso será siempre considerado excepcional. En palabras comunes, no existen personas que son mantenidas, sin trabajar en la comunidad. Sino obreros en diferentes funciones que sirven al Reino de Dios.

Los Padres de la Iglesia siempre fueron muy claros al enseñar que los consagrados deben sostenerse por si mismos. Eso inevitablemente nos lleva a tener contacto con el mundo, aparte de las otras tantas veces en que debemos también dedicarnos a llevar el evangelio, por eso procuramos constantemente defender nuestro estado de vida y nuestra privacidad.

Muchas personas llevan una vida casi de clausura en el mundo, con mucha oración y haciendo cosas buenas por Dios, eso no significa que necesariamente tenga vocación para vivir con nosotros.

Para vivir en nuestra comunidad se debe estar equipado físicamente, intelectualmente, emocionalmente, psicológicamente y espiritualmente, recordando siempre que usted no es un solitario sino un orante por el mundo.

Es verdad que en la tradición de oriente la vida eremítica era la más aconsejada. Sin embargo hoy en día el “desierto” más difícil de vivir es el de la compasión hacía el prójimo y el de vivir correctamente en comunidad. El primer paso para formarse y fortalecerse en esa vida de entrega será la relación con el Hegumen, el Padre Espiritual.

La obediencia consagrada es quizás la parte más difícil sobre todo para quienes han vivido por mucho tiempo solos e independientemente, haciendo casi siempre lo que les parecia correcto, por ello las personas habituadas a vivir de su propia voluntad deben pensar mucho si podran vivir bajo una obediencia por Amor a Dios.

Ser sacerdote no es una condición para vivir en comunidad, sino un servicio, sirviendo a Dios por medio de su santo altar. No todos los que vienen a la vida monastica deben pensar en ser sacerdotes, la mayoria de los monjes no buscan ser parte del clero.

La persona que viene al Monasterio de la Anástasis busca antes que nada convertirse y perfeccionar su alma, por medio del testimonio de esa vida iniciar un camino de transmitir el Evangelio a otros y solamente después públicamente servir a la Iglesia en un ministerio como el sacerdocio.

Por muchos años y mucho más a causa de los apostolados de la Iglesia occidental el papel del sacerdocio ha sido presentado como casi el único camino para acceder a la santidad, o erróneamente se ha dado un papel preponderante al trabajo evangelizador de los laicos olvidando la profundización de la vida espiritual. Muchos corren en occidente tras de obras sociales o apostolicas, cuando para nosotros lo esencial es salvar el alma y la de los demas por medio de una vida ejemplar santa.

Obviamente el sacerdocio y la vida consagrada son complementarios, la Iglesia necesita de ambas.

Si usted se siente llamado al sacerdocio y a la vida monástica debe pensar que esta optando por el camino más exigente posible.

En muchos casos hay personas que no pueden vivir en comunidad sin embargo aman el sistema de vida consagrada, estas personas pueden ser aceptadas como asociadas o agregadas y vivir en el mundo de acuerdo a su estado de vida. Para discernir cual es el camino, déjese ayudar por el Hegumen.


Paso Segundo: Manteniendo el contacto

Usualmente recomendamos a la persona que este interesada en una vida consagrada a mantener una frecuencia de visitas que pueden ir aumentando en duración y permitiéndonos conocerle.

Normalmente una persona nos hace una visita de fin de semana, para después de un tiempo visitarnos una vez al mes, y llegar a establecer un esquema de visitas que no coincida con grandes fiestas o eventos especiales de la comunidad, es decir que su experiencia sea llevada a cabo en medio de momentos ordinarios de la vida de la comunidad.

Es bueno también visitarnos durante tiempo de vacaciones o tiempos largos de desierto que usted no este usando.

Entre las visitas le animamos a escribirnos o a llamarnos para mantenernos al tanto de su vida y conocernos los unos a los otros. Igualmente mantenemos un sistema de correo frecuente o noticias periódicas que le haremos llegar.

Después de algunas visitas podría ser que usted este listo para estar con nosotros de tres a seis semanas. Es raro que admitamos al postulantado si no ha pasado un mes con nosotros. El trabajo y otras situaciones de la vida comunitaria le ayudarán a dar un paso seguro del cual no se arrepienta.

Comúnmente pedimos a quienes nos visitan el ayudarnos en el trabajo diario del Monasterio. Esto incluye limpiar, jardinería, trabajo de oficina, arreglos de la casa o el campo, o cualquier cosa en la que necesitamos ayuda. Esto se vuelve necesario para darle una apreciación clara sobre todo lo que respecta a nuestra vida.

Estas tareas le serán dadas por el Hegumen o por algún consagrado que él designe.


Paso Tercero: Solicitud formal

Cualquier hombre puede solicitar ingresar en el Monasterio de la Anástasis como postulante. No hay cualidades ni académicas, ni intelectuales. Tampoco hay ninguna discriminación por edad después de la mayoría de edad. (Las mujeres pueden pedir ingreso en el Monasterio de la Theosis). La Iglesia Ortodoxa acepta personas casadas que han decidido con su pareja retirarse a la vida consagrada, (cada una a un monaterio diferente), o personas que han estado casadas y viven un divorcio civil.

Si la persona desea abrazar una vida mas plena del evangelio, con auténtico sometimiento al Hegumen y a las tradiciones de los Padres de la Iglesia puede desarrollar junto a nosotros un proceso de discernimiento.

Solo si el Hegumen tendría algún reparo por una causa aunque sea oculta, puede no admitir la solicitud o pedir un tiempo antes del ingreso.

Las razones por las que podríamos no aceptar una solicitud seria si la persona:

- No es creyente o cristiano

- Quien esta castigada con penas por causas graves en su Iglesia.

- Quien tiene penas por cumplir ante la ley civil por crímenes y ha sido legítimamente acusado.

- Quien viene obligado o forzado, por miedo o fraude.

- Quien tiene obligaciones morales o manutención a hijos, parientes o situaciones familiares escandalosas.

- Quien tiene obligaciones pendientes religiosas con una comunidad cristiana y no a dejado definitivamente y sin detrimento de personas su relación con esta.

La manera de realizar una solicitud formal es:

- Una carta de solicitud de admisión a la Monasterio de la Anástasis, expresando las razones que le llevaron a tomar esta resolución y que es lo que espera encontrar en esta vida comunitaria.

- Su Currículum Vitae

- Copia de sus certificados de los sacramentos o Santos Misterios de Iniciación (Bautismo, Crismación (Confirmación) y Santa Comunión.

- Cartas de recomendación de personas que le conocen de màs de cinco años, no parientes, sacerdotes o pastores que conocen su recta intención con su actualizada dirección y teléfonos.

- Agregar cualquier información que pueda dar claridad sobre su proceso personal, despejando dudas que Ud crea que puedan presentarse (Por ejemplo, si Ud salio de una orden religiosa, algún documento que nos permita entender las razones y evitar cualquier mala referencia que alguien pueda enviarla.), Es mejor que con claridad Ud. exponga cualquier posible problema.

- Es recomendable agregar una evaluación psicológica y un examen medico completo con test HIV. (Sin estos últimos requisitos no puede considerarse valida la aceptación al postulantado,  generalmente el Monasterio tiene sus propios psicologos clinicos para verificar esta información)


Paso Cuarto: Postulantado

Después de haber considerado su solicitud formal, el Hegumen lo admitirá a vivir en el Monasterio como Postulante. Este periodo es un entrenamiento para la vida comunitaria, que normalmente durara seis meses, este puede ser más o menos largo según la decisión del Hegumen.

El Postulante puede salir del Monasterio cuando quiera, pidiendo permiso al Hegumen. Puede hacer uso de su dinero y cosas personales libremente. Y normalmente no puede usar ningún tipo de habito, quizá un mismo estilo de vestimenta en alguna reunión especial.

Por otro lado la persona postulante debe tomar seriamente su camino a la vida comunitaria, sin pensar que por no vestir o haber realizado aun compromisos definitivos, no debe llevar aun una vida de serio compromiso personal con Dios. Debe ser servicial y adelantarse a las necesidades del hermano, seguir con atención y gusto las clases que le sean sugeridas, estar presente en todas las comidas consideradas comunitarias, obedecer al espíritu del Hegumen y respetar a cualquier consagrado que le haya sido designado para que le guíe por parte del Hegumen.

Normalmente el Hegumen acompaña siempre a cada postulante de una manera personal, formándolo en la tradición espiritual de esta vida consagrada y en las tradiciones propias de la comunidad. Consulta siempre a su padre espiritual cualquier duda y honrando a la Sagrada tradición de los Padres de la Iglesia, confía en el totalmente sin ocultarle nada y permitiéndole ayudarle a crecer en la fe, oración y vida moral.


Paso Quinto : Noviciado

El tercer paso y último es trasformarse en un consagrado novicio, es decir nuevo. En este momento es cuando se recibe la tonsura o rito de aceptación en la vida consagrada usado en todas las tradiciones religiosas.

En la tradición oriental este paso dura de uno a tres años, y lo normal es tomarse tiempo suficiente para vivirlo. Sobretodo se valora este tiempo cuando se comprende completamente la consagración posterior o decisión definitiva de consagración que veremos enseguida.

Este tiempo se caracteriza de manera especial por ser un espacio de más interiorización de todo lo aprendido y de nuevas cosas para las que será entonces necesario permanecer mas formalmente en vida comunitaria y al interior de la Monasterio.

De manera más particular se intensifica en este tiempo el estudio de la liturgia y los oficios divinos, de manera especial su estructura y manera de celebrarlos. La historia y porqués del desarrollo oriental de la vida monástica y consagrada, y las particularidades de nuestro Monasterio. Intensificando la comprensión de los Padres de Oriente y la espiritualidad de la Iglesia Ortodoxa.

El Hegumen se encarga del desarrollo del novicio espiritual, moral, física, psicológica y emocionalmente.

Si la comunidad creciese lo suficiente que exigiera del Hegumen demasiadas responsabilidades, y por ello no hubiese tiempo suficiente para el cuidado de los novicios, puede encargar por tiempos la formación y educación a un consagrado con suficiente experiencia, el novicio sin embargo siempre mantendrá su relación personal con su Hegumen.


La tonsura

El noviciado inicia con el rito de la tonsura monástica. Esta se realiza en una celebración de vísperas. Es un rito en el cual el Hegumen corta cuatro mechones de cabello simbolizando el corte del consagrado con el mundo, y optando por una vida nueva en Cristo. Este corte se hace en forma de cruz. Es un sacramental que renueva los votos bautismales. Aunque no tiene una repercusión canónica o legal, es de importancia moral y espiritual.

En cada paso de la vida consagrada ortodoxa este gesto se repite, pero la primera tonsura es de especial significación hasta llegar a la última que se da en la vestición del gran hábito.

Los Padres de la Iglesia insisten en que el estado de consagración personal es una unidad indivisible, reflejada en un solo habito, una sola tonsura y una sola obediencia. Si se logra comprender este sistema, lograremos comprender que no existe una serie de consagraciones, sino una sola que se perfecciona poco a poco en el crecimiento del amor a Cristo.


El habito

Inmediatamente después de la tonsura física, el nuevo consagrado recibe del Hegumen las vestimentas básicas del habito de consagrado:

La riassa o túnica

El cinturón de cuero

Junto a estas vestimentas se entrega el sombrero suave (o velo si es vocación femenina) o skufyos y la cuerda de oración o Chotki.

En alguna situación especial el Hegumen puede conceder a un postulante vestir con el hábito pero sin el cinturón que es el propio signo del novicio.

Siguiendo las tradiciones de oriente se viste el habido tanto dentro como fuera de la comunidad, no es un aditamento temporal, sino la vestimenta definitiva de la persona. Solo si existiesen casos especiales como una persecución o incomprensión por parte de algunas personas, el Hegumen puede conceder una permisión temporal para no llevarlo.

Como parte de el hábito para los varones es acostumbrado llevar la barba, siendo una práctica ascética y de muchas raíces espirituales verdadera, en el caso de las personas lampiñas o sin pelo es evidente que esta dispensada, pero deben haber razones graves para no dejarsela.

Así mismo el uso de un nombre nuevo o nombre de consagrado. El novicio sugiere una lista de tres nombres al Hegumen, pero finalmente siguiendo las costumbres antiguas monásticas es el Hegumen quien en oración discierne cual será el nombre que llevará el nuevo consagrado.

Junto al nuevo nombre en el caso de los novicios se agrega el apelativo de “Hermano”, y el puede firmar desde el día de su tonsura como “Monje Novicio NN”. Aunque legalmente podrá seguir usando su nombre civil para las cosas no religiosas.


Pasos Seis, Siete y Ocho: Rasoforo, Micro-Schema, Megala-Schema

Cuando el Hegumen ha llenado sus expectativas sobre el novicio, después de consultar con toda la comunidad, lo prepara para su profesión definitiva. Aquí el consagrado se compromete a vivir los tres consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia.

Existen en la tradición oriental tres formas de consagración, todas son igualmente válidas y consecuentemente tienen una responsabilidad moral y legal. Las diferencias están en la estrictez o rigidez de cada una y detalles.

Teóricamente es posible pasar del noviciado al pequeño hábito o Micro Schema o pasar a la forma mas exigente que es el gran habito o Megalo Schema. Sin embargo en la práctica  común el consagrado va de poco a poco exigiéndose hasta donde considera que le es posible de acuerdo con el Hegumen.

El paso de uno a otro estado lo decide el Hegumen con su consejo.

Para aquel que ha sido aceptado como Rasoforo, su hábito se complementa con la vestimenta externa del habito o Riassa y el velo.

Para el que ha sido llamado a vestir el Pequeño habito o Micro Schema, complementa su habito con la cruz de madera, el pequeño habito o paramadyas y la capa negra llamada mandyas.

Después de la ultima tonsura para el Gran habito o Megala Schema, el religioso recibe la totalidad del habito monástico, la capucha especial consagrada llamada kukulion y el gran schema en si mismo.

En cualquiera de las formas de consagración final o pasos depués del noviciado, sin importar si el consagrado es sacerdote o no, es llamado “Padre”, esto en referencia a su papel a desempeñar de guía de almas, este titulo no es un honor sino una grave responsabilidad.

Desde el momento de su consagración, el miembro de la Monasterio que ya ha vivido su noviciado agrega a su nombre el calificativo de su estado. Por ejemplo “Rosoforo NN o Schema monje”, esto cuando debe firmar algun documento religioso.


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